En el encuentro con víctimas del programa, la resiliencia se convirtió en una experiencia real. A través de la actividad “Vístete de resiliencia”, pintaron una falda como símbolo de identidad y transformación, resignificando el dolor mediante el arte y la justicia restaurativa. Una participante expresó cómo su mirada cambió durante el proceso, comprendiendo que la verdad y la reflexión pueden transformar la historia personal.

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