La Justicia Restaurativa Juvenil volvió a demostrar su impacto durante el cierre de un proceso desarrollado en un Centro de Trabajo Juvenil, donde víctimas y jóvenes participaron en un espacio de reflexión, reparación y transformación personal.
El programa culminó un nuevo proceso restaurativo en un Centro de Trabajo Juvenil, reuniendo a víctimas, jóvenes participantes y facilitadores en un espacio diseñado para reconocer el camino recorrido y visibilizar los aprendizajes alcanzados durante el proceso.
A través de la metodología de Justicia Restaurativa, las víctimas contaron con espacios seguros para expresar su dolor, comprender las distintas etapas de su duelo y participar en acciones de reparación simbólica que fortalecen su proceso de recuperación emocional.

Una de las actividades más significativas fue “Vestirse de Resiliencia”, un ejercicio en el que cada participante intervino una prenda de vestir para representar su historia, sus emociones y el significado que ha encontrado en medio de la experiencia vivida.
Durante el encuentro se destacó una prenda intervenida por una madre con la frase:
“Una madre puede estar rota, pero no vencida.”

Este mensaje reflejó la capacidad de resiliencia que muchas víctimas desarrollan durante el proceso restaurativo.
Por su parte, los jóvenes realizaron un ejercicio de reflexión mediante la escritura de cartas dirigidas a sus familias. En ellas reconocieron el daño ocasionado, asumieron responsabilidad por sus decisiones y expresaron su compromiso de construir un futuro diferente.
Uno de los mensajes decía:
“Madre, sé que no he sido el mejor, pero quiero darte lo mejor. A veces pienso que soy el peor, pero me doy cuenta de que quiero cambiar por amor. Gracias por ser la luz de mis ojos.”
Estos ejercicios permiten evidenciar uno de los principales resultados del programa JR Juvenil: el cambio de actitud de los jóvenes frente a sus acciones, el reconocimiento del impacto que tuvieron sobre otras personas y el fortalecimiento de su compromiso con un proyecto de vida diferente.
La Justicia Restaurativa no busca minimizar el daño causado. Por el contrario, promueve espacios donde las víctimas pueden ser escuchadas, los ofensores asumen responsabilidad y ambos encuentran oportunidades para avanzar desde la verdad, la reparación y la reconstrucción de relaciones.
Cada proceso es distinto. Cada historia tiene su propio ritmo. Sin embargo, encuentros como este demuestran que, cuando existen espacios seguros para dialogar y reflexionar, es posible sembrar cambios que trascienden el momento y fortalecen la convivencia y la construcción de paz.


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